Cual Ave Fénix, son muchas las veces que se ha reinventado en la política. Distraído, inteligente, negociador por excelencia, viene de la vieja guarda en la política, pero hoy con casi 75 años está plenamente vigente como una de las principales voces opositoras en el Congreso. Y tiene cuerda para rato.
Su metro 59 centímetros es casi un rasgo distintivo, la razón por la que en el mundo político se le conoce desde siempre como el “Chico”, aunque todavía haya gente que cuando lo ve en persona por primera vez se sorprende que sea tan bajo. Ex ministro, parlamentario por esencia, vivió el exilio, DC hasta la médula, en más de una ocasión ha llevado las riendas de la falange en Chile. Transversal en sus relaciones políticas, ha conocido el sabor de las victorias y ha mordido el polvo de las derrotas más de una vez. Estas semanas le ha sacado ronchas a La Moneda y en particular a la ministra de la Segegob, Ena von Baer, de quien dijo que su estilo era propio de las juventudes hitlerianas. No se disculpó, sólo rectificó el momento histórico y precisó con tono irónico que la vocera de palacio le recordaba el estilo que predominaba durante la dictadura.
Y es que sentado en su escaño en la Cámara Alta, Andrés Zaldívar, a sus casi 75 años, se reinventó nuevamente y hoy se siente más cómodo y libre que nunca, para ser el articulador de consensos y negociaciones parlamentarias con el gobierno, como también para dejar en claro con sus declaraciones que está lejos de pensar en retirarse a los cuarteles de invierno.
En diciembre de 2005 tuvo una noche triste. Aunque todas las encuestas lo habían vaticinado, fue a la reelección de su escaño senatorial por Santiago Poniente, pero perdió ante el PPD Guido Girardi, que obtuvo el 35,3% de los votos. El “Chico de mi barrio”
-jingle que utilizó en esa campaña con la versión de la setentera canción de Tormenta- sacó un 23%, fue la segunda mayoría, pero con su compañero de lista no alcanzaron a doblar y por efecto directo del binominal, triunfó el UDI Jovino Novoa, que sacó el 20,7%. Esa no fue su única noche amarga. El 30 de mayo perdió abrumadoramente las primarias de la Concertación para definir su carta presidencial ante Ricardo Lagos: un 71,3% ante un 28,7%. No sería la última vez que tendría un revés. Tras participar activamente en la campaña de segunda vuelta de Michelle Bachelet, el 11 de marzo de 2006 juró como su flamante ministro del Interior, pero cuatro meses después, el 14 de julio, salió abruptamente y sin mayores explicaciones del gabinete. “Me dolió más que el exilio. El exilio me lo impuso la dictadura y esto… mi propio gobierno”, reconoció el senador Zaldívar en varias entrevistas posteriores.

“Cuando fue ministro del Interior siempre tuvo las puertas abiertas para los temas que quería plantearle, tuvimos un trabajo conjunto. Estuve con él ese día, cuando que le dijeron que no seguía. Después lo llamé por teléfono para decirle que su salida era un error”, relató el senador independiente por Magallanes Carlos Bianchi, quien comentó que tienen una relación de respeto mutuo.
De chincol a jote, entre moros y cristianos hay gente que lo respeta. Cuando muchos pensaron que ya estaba ad portas de jubilarse de la política, en diciembre del año pasado ganó su escaño como senador en la Región del Maule, destronando al barón del PS, Jaime Gazmuri. “Campañero” de tomo y lomo, José Andrés Rafael Zaldívar Larraín no da puntada sin hilo, como dice el refrán, siempre sabe cuándo hablar y cuándo no. Lo que se llama un “animal político”. Pero su fortaleza más grande es que no se rinde nunca, siempre vuelve a la carga, da las peleas hasta el final y con todo.
“Lo que lo define es que es una persona que se la juega hasta el final”, dijo el ex dirigente DC Felipe Sandoval, quien conoce al senador desde 1978 y que en el debut de la democracia fue secretario general de la directiva de Zaldívar en la flecha roja.
Distraído, anda pensando en mil cosas a la vez, pero tiene una excelente memoria para recordar todos los nombres. “Es un hombre con un humor bien especial y ese es uno de los puntos en los cuales nos acercamos siempre, nos reímos mucho, de cualquier cosa. Es muy especial nuestra relación, nos reímos de cosas simples”, dijo el senador DC Mariano Ruiz-Esquide, quien tiene una amistad de más de cincuenta años con su “camarada”.
Quienes han trabajado con él, saben que le molesta la ineficiencia, pero lo que realmente lo enoja es la mentira. No es de rencores y dicen que jamás despide a alguien de su equipo. “Es una gran persona, muy cariñoso. Nunca deja botado a alguien que trabaja con él, tiene mucho valor humano. En lo político, es muy comprometido, se la juega”, añadió Sandoval, ex ministro vicepresidente de Corfo en los años 90.
Brilla el sol
Abogado de la Universidad de Chile, el “Chico” Zaldívar cree en la DC, la considera casi una especie de manual de comportamiento en la vida, según cuenta Ruiz-Esquide. Es que ha militado casi toda su vida en este partido, desde 1957. A los 26 años, en 1963, se integró a la campaña presidencial de Eduardo Frei Montalva, haciéndose cargo de la elaboración legal del programa de gobierno. Con el triunfo en las elecciones de 1964, fue nombrado subsecretario de Hacienda hasta 1967, momento en que pasó a ser ministro de Economía, Fomento y Reconstrucción para luego y en forma paralela, llevar las riendas de Hacienda en plenitud. Fue desde esa tribuna que el desaparecido diario Puro Chile sacó una caricatura -“el enano maldito”- inicialmente en referencia al joven ministro.
En las parlamentarias de marzo de 1973, Zaldívar ganó la elección senatorial representando a Atacama y Coquimbo, pero dicha incipiente carrera parlamentaria quedó trunca con el golpe militar de septiembre. En 1980, como timonel de la DC, cuestionó la legalidad de la Constitución, lo que le valió una condena al exilio en octubre de ese año, radicándose en Madrid. “Tiene el cuero bien duro, pero también es bien sensible. Lo que más le ha dolido es el exilio, fue muy doloroso, tuvo que dejarnos a nosotros aquí, a sus papás, murió Eduardo Frei mientras tanto, fue muy duro”, contó su hija Francisca. En esos años, creó el Centro de Investigaciones para Iberoamérica y España (Cipie) y en 1982 fue elegido presidente de la Internacional DC por cuatro años.
Era el timonel de la DC cuando en 1980 fue condenado al exilio por cuestionar la legitimidad de la Constitución. Tres años después, logró volver a Chile y más de una vez se enfrentó con carabineros en las protestas contra la dictadura.
Ya en Chile desde 1983, más de una vez se enfrentó a Carabineros en las protestas y en 1989, nuevamente fue elegido timonel del partido. “En política, a Andrés yo lo siento como un padre para mí. No tuvimos las mismas posiciones políticas en la década del 80, él estaba más vinculado al sector más conservador, aylwinista, del partido, yo era de los chascones (…) No es sectario. A pesar de que era de los guatones, más bien de posición nomás, nunca ha tenido grupo dentro del partido”, dijo Sandoval. En esa línea, para Ruiz-Esquide su camarada “es una persona capaz de visualizar lo que es la diversidad en fraternidad. Es un hombre de gran tolerancia, se caracteriza por entender que uno puede tener diferencias”.
Ese mismo año 89 dio uno de sus principales batatazos políticos. Contra todo pronóstico, obtuvo el 31,2% de los votos en las primeras senatoriales tras el retorno a la democracia, dejando fuera del Congreso al entonces mítico Ricardo Lagos. El 30,6% que éste obtuvo no alcanzó para que ambos doblaran y así, el fundador de la UDI, Jaime Guzmán, llegó al Senado con sólo el 17,19% de los sufragios. Por esa elección, durante mucho tiempo circuló el chiste que al “Chico” Zaldívar le decían como la marca de servilletas Abolengo, porque había absorbido a Lagos.
Desde ese minuto y en general durante los noventa, fue una época que le sonrió políticamente, donde conoció más victorias que malos ratos. Instalado en el Senado, el ’97 fue reelegido por sus pares como el mejor parlamentario y desde marzo de 1998 dirigió la testera de la Cámara Alta hasta el año 2004. Fue criticado duramente por sellar con Augusto Pinochet un acuerdo para eliminar el feriado del 11 de septiembre por el Día de la Unidad Nacional y en esa misma década, mientras se discutía la Ley de Pesca, se apuntó contra su independencia en el tema, ya que su hermano Felipe era el brazo derecho de Anacleto Angelini en el área pesquera y algunos en su familia tenían acciones en empresas del rubro. Ante la polémica, el senador DC se inhabilitó de la votación.
“La esperanza”
Su oficina de calle San Martín casi al llegar a la Alameda ha sido su reducto, su refugio y centro de operaciones. Es un clásico caserón tradicional, que alguna vez perteneció a Vicente Huidobro y que Zaldívar remodeló tras adquirirlo hace más de dos décadas. En esa oficina, plagada de fotografías familiares y de los momentos más relevantes de su vida política, se reúne a menudo, si es posible una vez a la semana, con sus hermanos a almorzar o tomar once. Todos quienes lo conocen aseguran que la familia para él es clave y que jamás la mezcla con la política, incluso en los momentos más complejos como cuando Adolfo Zaldívar, el “colorín”, fue expulsado de la DC y el resto de sus hermanos renunciaron a la flecha roja sin siquiera avisarle. En el partido cuentan que ambos se llevan bien como hermanos, pero que siempre ha habido una suerte de rivalidad política tácita, por el liderazgo que ejercían y las respectivas aspiraciones presidenciales que cada uno ha tenido en su trayectoria.
“Fue doloroso, había una historia, se mezcló la política y la familia, para él el tema del vínculo familiar es muy fuerte (…) él diferencia muy bien la familia de la política. Quiere mucho a sus hermanos. Se juntan a almorzar en la oficina. Con Adolfo no es que sean íntimos amigos, pero son familia, se quieren. Tiene algo de hermano mayor con él, de responsabilidad”, explicó Francisca.
Ya lleva 51 años casado con Inés Hurtado Ruiz-Tagle, a quien conoció en 1956. Rodeado siempre de mujeres, además de Francisca, tiene otras tres hijas: Paula, Patricia y Claudia, las que en total le han dado siete nietos. Es aclanado, casi un patriarca en el buen sentido de la palabra. “Es muy paternal, cuando éramos chicas y estábamos en el colegio, iba a almorzar con nosotras a la casa, nos llevaba al colegio a pesar que era ministro. Siempre ha estado detrás de nosotras. Nos respeta y nos tiene mucha confianza, es un gran formador. Le gusta tenernos cerca, nos invita los domingos, creó una dinámica súper rica como familia”, relató Francisca.
En el fundo La Esperanza, que el senador tiene a unos 50 kilómetros de Talca, tiene una casa chica para cada una y así vayan en los veranos y vive pendiente de sus nietos, de todos, incluso de sus colegiaturas. Lo que más le gusta .agregó Francisca- es estar con sus nietos, “lo ves conversando con una que tiene dos años de igual manera que con la de 22 años”.
No es bueno para comer y su señora lo tiene que estar tentando a menudo con cosas ricas para que lo haga. Eso sí, le encantan las sopaipillas con chancaca y las empanadas de pino caseras. Su sensación de descanso es cuando lee, de preferencia historia, de Grecia y Roma mejor aún. Y a sus exactos 74 años ocho meses, una de las cosas que más lo entretiene es la computación, “es muy metido en el tema tecnológico, lo pasa regio con eso”, dijo su hija.
Aunque no fue la única vez que perdió, fue amarga para Zaldívar la derrota senatorial que sufrió en diciembre del 2005. Después fue uno de los principales rostros de Michelle Bachelet en la campaña de segunda vuelta y por cuatro meses su ministro del Interior.
Ave Fénix
En la vieja guarda de la política están sus más amigos, Patricio Aylwin, Sergio Páez, el senador Ruiz-Esquide y el ex canciller radical, Enrique Silva-Cima. Pero en las generaciones más jóvenes también tiene afectos, como el senador DC Jorge Pizarro o el alcalde de Maipú, Alberto Undurraga.
Nadie discute que el “Chico” es de los pocos en la Concertación que hoy están activos en la primera fila de la coyuntura con experiencia de cómo hacer oposición en democracia, hecho que cuando se lo comentan se ríe a carcajadas. Eso sí, cree firmemente en que la necesaria renovación de la política no es sólo un asunto de carnet de identidad, sino fundamentalmente de ideas.
Articulador nato, dialogante por excelencia, la condición de parlamentario parece ser su estado natural. Más allá que en estos días no fue el senador favorito de la UDI por el episodio con la ministra Von Baer a quien acusó de victimizarse, la experiencia de Zaldívar goza del respeto en la derecha, tanto que lideró las negociaciones con el gobierno para la aprobación del Presupuesto 2011. “Es uno de los senadores con mayor experiencia, tiene un gran valor político y para mi gusto debería liderar la testera de la Cámara Alta el 2011. Da plena garantías, he tenido muchas conversaciones con él, es muy experimentado, conciliador y tiene altura de miras”, dijo el senador Bianchi.
El miércoles en la tarde, Zaldívar se enfrascó en una dura discusión con el ministro de la Presidencia, Cristián Larroulet, a quien increpó por cuestionar el honor de los parlamentarios. “Lo veo a ratos como una persona con poca paciencia frente a situaciones de la coyuntura. Con toda la experiencia que tiene, a veces hace declaraciones equivocadas y ahí lo que le falta es ir a buscar a su amiga prudencia para que lo acompañe”, añadió el senador por Magallanes a la hora de mencionar las debilidades del senador DC.
Para su amigo Ruiz-Esquide éstas pasan por la exageración de sus virtudes, “un exceso de tolerancia ante conductas que con él tienen y ha sido capaz de aceptar situaciones extremadamente dolorosas, pero con la misma inteligencia es capaz de asumirlas como parte del quehacer político”. Para otros en la DC el defecto que tiene el “Chico” es la exageración de virtudes como su capacidad de llegar a consensos, ser como los viejos políticos que “a todo el mundo le dicen que sí, no se enemista con nadie con quien a futuro tenga que generar un acuerdo político”.
Pero así también hablan de su inteligencia, tolerancia y capacidad de generar diálogo, escuchar y su gran calidad humana, como el hecho de vivir la política a concho y “tener las manos limpias”, como destaca Ruiz-Esquide. “Volvió a ganar el año pasado, aquí está, de jefe de bancada, se entiende con los más viejos, con los más jóvenes. Ha tenido una participación extraordinaria sobre la forma que hay que llevar las cosas aquí en el Senado. Lo está haciendo estupendamente bien. Ha cumplido un papel de articulador. No quiere y no tiene para qué retirarse”, añadió.
Desde la oposición, observa que hay carencias de liderazgo y él quiere cumplir un rol activo en esta nueva etapa que atraviesa el bloque del arcoíris. Ha criticado al gobierno por las deficiencias en el plan de reconstrucción del terremoto y se ha mostrado como un negociador duro. Como muchas otras veces en su trayectoria, el “Chico” Zaldívar se ha reinventado una vez más y todo indica que este nuevo aire le durará más que un buen rato.



No hay comentarios:
Publicar un comentario