Que una galletita o un chocolate, cualquier cosa sirve para echarle pa' dentro y acortar el día. Entre dulce y dulce va creciendo la guata
por Cindy González S.
Andar "picando" es típico de nuestra cultura. Es que una jornada laboral completa sin un pancito, una galleta o un paquete de papas fritas parece una tortura china. Súmele a eso el dulcecito para el viaje, el doble desayuno y un heladito "pa' la calore" y tendrá un típico chileno: Guatón.
Para peor, el cansancio y los horarios hacen que muchos ni siquiera alcancen a preparar un almuerzo sano para llevar a la pega. La solución sabrosa y barata es el local de la esquina, donde venden sendas hamburguesas por poca plata y harto colesterol. ¡Pero esa no es la única salida! Algunos se llenan la guatita con chocolates, dulces y bebidas.
"Hay otras personas que no almuerzan y consumen una cantidad grande de alimentos en la noche al llegar a las casas, entonces comen mucho pan, además comida, porque piensan que en el día comieron muy poco", nos contó Karin Papapietro, nutrióloga de la Universidad de Chile.
Según la doctora, hay que empezar por ordenar los horarios y comer más sano. Dejar de picotear como pollo a cualquier hora es el primer paso, pero hay que ir lentito, para no desesperarse y terminar mandando todo a la cresta. Se debe reemplazar progresivamente las comidas dañinas por una fruta fresca.
Otra a tener en cuenta es achicar las porciones, porque a la gran mayoría sólo le falta ponerle barandas al plato. Por último, uno o dos pancitos no le hacen mal a nadie, pero siete u ocho es como mucho, ¿Onofre?
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